Samsung ha decidido traer de vuelta su tecnología Z-NAND, una solución de almacenamiento que en su momento rivalizó con Intel Optane y que ahora regresa con un salto de rendimiento impresionante.
Z-NAND regresa para liderar el almacenamiento en la era de la IA
La nueva generación promete ser hasta 15 veces más rápida que la NAND convencional y consumir hasta un 80% menos energía, una combinación ideal para centros de datos y aplicaciones de IA.
Un rediseño para la velocidad
La gran novedad de esta versión es la incorporación de GPU-Initiated Direct Storage Access (GIDS), un sistema que permite que las GPU accedan directamente al almacenamiento sin pasar por la CPU o la memoria RAM. Esto elimina cuellos de botella y reduce drásticamente la latencia, lo que es esencial en cargas de trabajo que procesan enormes volúmenes de datos en tiempo real.
Z-NAND, en esencia, es una versión altamente optimizada de memoria NAND en modo SLC, con páginas más pequeñas y una estructura interna que prioriza la velocidad por encima de la densidad. En su primera generación, ya superaba en hasta 10 veces a los SSD SATA y PCIe de su época, acercándose al rendimiento que ofrecía Optane, aunque con un enfoque más económico.
Competencia y oportunidades
En un mercado donde los SSD PCIe 5.0 y las futuras unidades PCIe 6.0 siguen ganando terreno, Samsung apuesta a que Z-NAND encontrará su lugar en segmentos donde la latencia y el rendimiento sostenido pesan más que la capacidad de almacenamiento. Centros de datos para IA, análisis financiero en tiempo real, investigación científica y servidores de alto rendimiento son algunos de los escenarios donde esta tecnología podría marcar una diferencia.
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Además, el menor consumo energético no solo reduce costos, sino que también contribuye a cumplir con objetivos de sostenibilidad, un aspecto cada vez más relevante para grandes infraestructuras tecnológicas.
El relanzamiento de Z-NAND demuestra que Samsung ve un futuro donde el almacenamiento especializado convivirá con soluciones masivas de mayor capacidad. Si las promesas de rendimiento y eficiencia se cumplen como está prometiendo Samsung, esta tecnología podría convertirse en un pilar para la próxima generación de centros de datos impulsados por la IA.

